domingo, 14 de noviembre de 2010

La historia de Misia


Bueno, ya tenemos banner (o como se llame) para la Subasta. No sabéis lo que me ha costado hacerlo (sí, sí aunque no lo parezca). La edición de imágenes no es lo mío, pero yo creo que con la carita y los ojitos de Misia poca cosa más hay que añadir.

Espero que os animéis a subirla a vuestros blogs y a enlazarla para hacer difusión de la Subasta. Muchas artesanas se han animado a participar (aunque prefiero de momento no dar nombres), así que lo que iba a ser una iniciativa en principio personal va a ser un mercadillo para estas Navidades precioso, que espero que sea todo un éxito y consiga recaudar dinerito para ayudar a la Protectora.

En el próximo post subo las bases de cómo participar en la Subasta, que están ya casi listas.

Quiero agradecer también a Elena de El Jardín de Kipuruki el permitirme usar una de sus lindas plantillas como fondo del blog. Si estáis pensando en remodelar vuestra casita no dudéis en echar un vistazo a sus plantillas gratuïtas.

Os dejo ya con la historia de Misia.

Misia fue abandonada en mi pueblo, seguramente por algún cazador que ya no la necesitaba. Tuvo la suerte de encontrar un compañero de fatigas que vagaba en el pueblo desde hacía varias semanas y solían ir juntos a todas partes.

Su lugar de encuentro era el portal de mi casa, seguramente porque era el único sitio donde encontraban cariño y por supuesto comida y bebida. Pero un día Misia no apareció y por lo ojitos de Beni intuí que algo malo había pasado.

Al día siguiente Misia regresó a casa en un estado lamentable, orinando sangre y con la boquita llena de baba. Mi primera intención fue llamar a un veterinario para que la sacrificase porque no quería que sufriese, pues enseguida adiviné que Misia había sido envenenada, probablemente por alguno de mis vecinos al que le molestaba su presencia. Más de uno me recriminó el hecho de que les diera comida, pues según ellos si no lo hubiera hecho se hubieran marchado a "molestar" a otro lado... incluso alguno me insinuó que los cargaría en su coche y los dejaría en el pueblo de al lado. Una manera muy adulta de solucionar los problemas.

Por suerte, antes de llamar al veterinario se me ocurrió llamar a Amics dels Animals de la Noguera. Y en un santiamén acudieron a buscarlos a los dos.

Misia fue directa al veterinario. Aparte del envenenamiento estaba llena de larva de mosca pobrecita... ¡pero se salvó!!!!!

Al cabo de quince días, cuando todavía estaba en tratamiento, un chico fue a la Protectora y se encaprichó de ella y la adoptó. Bárbara (la responsable del Refugio junto a Toni) me avisó del día que irían a buscarla para que me despidiera de ella. En la Protectora todos le habían cogido muchísimo cariño y a pesar del poquito tiempo que Misia llevaba con ellos la despidieron con
lágrimas en los ojos...

Más tarde Bárbara me envió un mail con fotos de Misia, que su nuevo dueño les había mandado. Ésta es una de esas fotos. Está preciosa.

Misia tuvo, a pesar de todo, mucha suerte. Ojalá la tuvieran todos y cada uno de los perros y gatos que hay en la Protectora. Aunque en cierto modo, ya la tienen. Tienen suerte de estar en un lugar en que hay gente que les quiere y les da muchísimo cariño.

Gracias y feliz semana para todos.

2 comentarios:

  1. ¡Hola Janil!
    Ojalá que todas las historias tuvieran un final feliz como el de Misia, es una preciosidad, se ve que tiene buena genética casi podria asegurar que tuviera hasta pedigree...cosa que le ha importado bien poco a quién la abandonó.
    Me apunto a la Subasta, pero te enviaré foto cuando compre la caja donde quiero hacer el envio, asi en plan navideño jajaja.
    Me comprometo a hacer el envio nacional o internacional y además certificado, corro con los gastos que de ello se derive y si es para el extranjero me da lo mismo, con tal de que se venda. Y quiero loteria también!
    Besotes mil y feliz semana!!!

    ResponderEliminar